SEVEN AND THE SILENCE OF LAMBS

Muy queridos hermanos en el Señor. Con el corazón encogido escribo estas líneas, aunque al mismo tiempo confortado en la promesa del Señor. La visita a España del que habita en el Vaticano es la presentación en sociedad de la iglesia separada de Jesucristo.
Hoy, en un escenario pagano -el Bernabéu- León XIV, a partir de ahora Mr. Prevost, ha dicho pleno de euforia: «Hoy el Madrid ha hecho un golazo para siempre»; y las cámaras se desplazaron rápidamente a un grupo de clérigos igual de exultantes que él:

Acababa de empezar el acto, ¿qué les hacía sentirse tan contentos a estos hombres?

Ha llegado el tiempo de la abominación de la desolación; y se está representando para el mundo, en Madrid, su estreno. Si la iglesia oficial respalda la mentira que nos están haciendo vivir los políticos, es que renuncia a su misión profética. Desde ahora manda en la iglesia el poder del dinero.
¡Pobres de los pobres! Porque los encargados de defenderlos se dedicarán a explotarlos a partir de ahora, ‘a comerse el pan de las viudas bajo pretexto de largas oraciones’.
La Iglesia cimentada en la roca de Cristo ha entrado hoy en un tiempo de clandestinidad. El que se erigiera vicario de Cristo ha escenificado en España su renuncia a servir a Dios, y su sumisión al dios dinero. Lo que celebran los clérigos de la foto es la realización de sus esperanzas de obtener pingües beneficios, o poder, o prestigio, de su labor.

Se alzará de pronto un huracán de desgracias sobre el pueblo. A los padres les arrebatarán a sus hijos y no podrán decir nada; la propia iglesia los desposeerá de sus retoños para entregárselos en ofrenda al insaciable. Los nuevos Institutos de Medicina Legal brotarán este otoño como setas por toda la geografía española, dictaminando muerte por doquier; todo ciudadano disconforme con la cancelación de la verdad merecerá un diagnóstico reductor: una curatela, una enfermedad incurable, una enajenación sacada de la manga… internamientos de por vida, eutanasias proactivas, separaciones terapéuticas… muerte limpia a destajo, y sin que nadie se entere. Una profilaxis social espantosa… el terror más refinado que haya conocido nunca la historia.

Y el resumen de ese drama es éste: «O renuncias a tu conciencia; es decir, o vendes tu alma al diablo, o tu vida será un infierno.»
Pero véndase o no, la vida será igualmente una prueba durísima; porque prohibido el amor, y la verdadera amistad, las gentes languidecerán faltas de esperanza. Privados del calor humano que durante siglos facilitó el entorno natural de la familia, vagarán los ciudadanos de un falso consuelo a otro, sabiendo que ninguno le calmará la sed que le quema dentro.

A partir de ahora, empezarán a rodar cabezas de quienes atesoran a Dios en su interior, nadie se salvará, porque la Iglesia edificada por Cristo sobre Pedro ha sido demolida. ¿Qué va a suceder entonces?
Lo primero será probablemente la clarificación de posturas, con quién está cada uno. Los que seguimos a Cristo quedaremos reducidos a pequeños grupos, y no tendremos cabida en las parroquias, que serán tomadas por esta falsa iglesia, amiga del dinero.
Y después tendrá que ir apareciendo entre nosotros una cultura de la resistencia; porque tenemos asegurada la supervivencia de un resto; y de un Papa, puesto que este cimiento fue colocado con la premisa de que no sucumbiría al poder del infierno.

Sabemos que un frío glaciar se extenderá por el mundo, congelando los corazones; y crecerá tanto la iniquidad que se enfriará la caridad de muchos. Habrá un renacer de la persecución y de los martirios. Vivir será espantoso para las almas de Dios, viendo que la apostasía crece, y que a pesar de la deshumanización de la vida no se arrepienten los pecadores.
Pero un ‘resto’ sobrevivirá a este horror; los que perseveren hasta el final. Sabemos, por otra parte, que estos días se acortarán, para que los que estén dispuestos a luchar logren sobrevivir.
¡Ánimo, pues! Jesucristo mismo nos aseguró que Él estará con nosotros hasta el fin de los tiempos, y también nos dijo que no permitirá que la prueba supere nuestras fuerzas.

Pero me parece oportuno citar aquí también las palabras que San Juan, ya mayor, escribió a las comunidades de Asia asediadas por falsas doctrinas; en concreto, el párrafo en que les anima a guardarse del mundo y a no perder el sentido de la vida:

12 Os escribo a vosotros, hijos míos, porque se os han perdonado los pecados por su nombre.
13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno.
14 Os he escrito a vosotros, hijos míos, porque conocéis al Padre, Os he escrito, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno.
15 No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16 Puesto que todo lo que hay en el mundo – la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas – no viene del Padre, sino del mundo.
17 El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.

Creo que Mr. Prevost se marchará de España con una espinita clavada ‘en el cerebro’: que Toledo resiste. Ojalá no me equivoque, y hoy mismo empiece aquí la gran guerra de la Recon…versión cristiana.
Durante bastante tiempo será una guerra de guerrillas, y luego, Dios dirá. A Él la gloria y el honor por siempre. Un siempre de verdad, no como el ilusorio que pronunció Mr. Prevost. Unidos, a la vid, lo lograremos. Amén.

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