NOELIA NO É NOELIA… SINO SIBELIA

Detengamos el crimen organizado. Salvemos a Noelia y a su familia.

No sabemos si se trata de un caso real; pues nada de lo que aparece en los medios puede darse por real; y es más prudente darlo todo por fraudulento que darlo por veraz. La verdad no les interesa, y aquello que nos interesa al pueblo, no nos lo cuentan. Este caso es el típico que se nos da para que tengamos algo de que hablar en los bares durante el fin de semana. Y se nos da como alimento ultraprocesado.

Mi punto de vista es que la eutanasia refleja el fracaso de las ciencias de la salud, y de todas las ciencias, lo cual es el resumen de una sociedad sin futuro. La medicina cede su paso al crimen organizado; los médicos pierden prestigio en beneficio de los profesionales de la medicina legal. Y la ley es la del más fuerte.

Los forenses se están convirtiendo en una súper-casta. Dictaminan muertes con un criterio torcido, arbitrariamente. Son ciegos guiando a otros ciegos. Las series de policías y forenses son la propaganda para lavar la cara de estas profesiones, que cada vez más se perfilan como enemigas del pueblo.

El funcionamiento social es la esclavización, el culto al poder humano, que es culto a la mentira, pues el ser humano es criatura falible, míreslo por donde lo mires, y alabar lo limitado es una aberración.

Para que esta sociedad aberrante funcione, tiene que eliminar a los que no adoren al ídolo (la historia de siempre). Son capaces de todo, por medio de esos siniestros agentes que han vendido su alma por dinero. Usan el poder digital para someter a los ciudadanos. Y lo hacen desde la más tierna infancia. Si hace falta silenciar a alguien, son capaces de destruir a sus vástagos vía móvil y redes. Y esto les resulta muy sencillo: les espían por el móvil, se enteran de sus gustos, aficiones, miedos, anhelos, aventuras… ¡abusan de su ingenuidad! y toda esa información la usan para envolverles en una red que les lleva a la locura, y en muchas ocasiones a la muerte. Esto hacen, ¿y nos vamos a callar?

Nos gobiernan terroristas, y la guerra con ellos no admite diálogo. O se les derrota o nos obligan a adorar al becerro. Tendremos que morir algunos, como en todas las guerras, pero en esto no hay pena ninguna, porque nuestra muerte nos llevará a una vida mejor. No podemos, por más que queramos, evitar combatir; se nos ha concedido vivir en esta época con lo bueno y con lo malo, y no nos podemos eximir de nuestra responsabilidad ante Dios.

El acoso silencioso, el bulling, el mobbing, la exclusión, suplantación, sextorsión, y un inacabable etcétera, son las nuevas formas de tortura que facilita lo digital. Y el gobierno hace uso de todas ellas. Mientras la Prensa nos engaña, la Agenda nos despluma con sus políticas y gasta lo que nos roba en ese proyecto megalómano con el que van a ‘cambiar el mundo’.

Y a los que se atreven a pensar por sí mismos, y a expresarlo en público, los matan en silencio. Empezando a veces por matar a lo que más quieren.

Cualquier gestión que un ciudadano libre tenga que hacer puede convertirse en un laberinto. Es el precio actual de la libertad; casi equiparable al de la vida; o sin casi. Pero Dios ya lo ha pagado por nosotros; y los que tenemos esa seguridad podemos cubrir la deuda de los que no teniéndola, no se atreven a hablar.

[Hoy es ya viernes, primer día post-timo, y retomo el artículo]

Por más que nos repugne, estamos moralmente obligados a examinar lo que se cuenta de esta eutanasia como producto de una industria mentirosa y sin escrúpulos. En este sentido voy a referirme a la supuesta víctima con un nombre distinto al que se nos ha suministrado, y la llamaré Sibelia, insistiéndole al respetable de que estamos ante un personaje de ficción.

En realidad, de Sibelia no se nos ha dicho nada que nos dé motivos para creer que se trata de un personaje real. No tenemos ningún dato contrastado sobre su existencia; todo es una creación mediática.

No hemos visto su partida de nacimiento (lo cual, para más inri, nos indica que se trata de una mentira chusca, con poco presupuesto); no hemos visto a sus maestros ni a sus compañeros de primaria; no hemos visto esa casa donde dicen que a los trece años convivía con ratas; sobre cuánto tiempo estuvo interna en un centro de acogida y cuál y dónde tampoco tenemos información, ni hemos visto a sus responsables y compañeros; de sus amistades no se ha dicho ni una palabra, y por supuesto no han hablado ante las cámaras; de por qué tiene la dentadura destrozada no han informado; ni se nos ha mostrado el quinto piso del que se supone que se tiró, ni porqué sólo se dañó un poco las piernas pesando cincuenta y cinco kilos, que es algo inverosímil.

Es escandaloso que afirmen que se decreta su muerte por estar parapléjica cuando la vemos andar, y por sus dolores físicos constantes cuando no hay causa que los justifique. Nadie sabe qué médico la atendió en el antiguo Hospital de Inocentes y Locos (el de la Seguridad Social, hoy del Dr. Balmes), ni hemos oído a ninguna enfermera hablar del caso, ni a sus compañeras de habitación; ni sabemos cuántos meses pasó allí curándose de sus heridas. De su tratamiento psiquiátrico no nos consta cómo, cuándo ni porqué fue aplicado, ni su evolución y resultados, y el diagnóstico de depresión y trastorno límite de que habla Soto Ivars queda como un dato flotante más, entre los muchos que hacen de este caso un ingrediente inconfundible de la gran caca humeante que es, hoy por hoy, la España oficial.

La impulsividad es un rasgo típico del trastorno límite, pero Sibelia se nos ha mostrado como una persona reflexiva y calculadora en su entrevista. Ésta adolece de una falta de naturalidad espantosa, donde hasta el más mínimo detalle está estudiado. Es abominable ver a una chica con tanta calle como ésta vestida de primera comunión para la entrevista; repugna. Y, asimismo, sus poses y estudiadas respuestas muestran de manera inconfundible la intención de presentarla como un ser puro y libre, en vuelo hacia el cielo y el mar… Tétrico.

No me imagino a la señora que representa el rol de madre viviendo hace diez años en un sitio con ratas. Ni mucho menos puedo creer que una madre real pueda aparecer tan falta de sentimientos para con su hija a las pocas horas de que ésta se quite la vida. Más bien me inclino a pensar que «Noelia» esté ahora mismo en el extranjero disfrutando de un «cómodo destino para el resto de su vida», al que se unirá, a no mucho tardar, su señora-madre».

Dicen que fue violada por un grupo de varones, y que eso la movió a intentar suicidarse; pero, estando tan absolutamente indocumentado ese episodio de autolesion, no merece la pena examinar ‘la causa’; y, por otra parte, tampoco de ésta se ha dado ningún dato oficial.

He pasado quince minutos buscando una foto del padre, y no la he encontrado. De lo que sí nos hemos enterado todos es de la acusación contra él que realizan Sibelia, su ‘madre’ y el respetable, en masa (femenina); asi como de la vinculación de este progenitor con la Iglesia católica. Aparecen, pues, dos ingredientes ideológicos básicos de la caca humeante española, indicadores definitivos de que esta píldora de fin de semana es una ración doble de agente tóxico, destinada a machacarnos la mente y el alma.

Tenía veintiún años cuando atentó contra su vida, y uno más cuando rechazó volver a caminar y pidió morirse. Y así, de bobilis bobilis, la ‘justicia española’, en unos meses, aprueba matarla, y la europea lo ratifica en otros pocos más. De risa si no fuera de llanto. Porque no existe Noelia, pero su ‘caso’ nos remite a una realidad más temible: la de la experimentación con masas y el alto grado de eficacia manipuladora ya alcanzado.

Con el habitual tono-melodramático-para-tontos de este nuevo episodio mediático, se está dando formato al recurso que, de manera inminente, pasarán a usar en masa los nuevos Centros de Medicina Legal española, en los que equipos de falsos médicos (los que juran en falso) dictaminarán a diestro y siniestro falsas patologías y falsos informes, que dañarán gravemente la vida de las familias que aún resisten, y la de la familia de familias que es España.

El IML de Toledo, imponente búnker, cuya actividad nos es desconocida, y siempre lo será…

Y a propósito, hoy los diarios se vuelcan en dar oxígeno a Sánchez, porque, gracias a Dios, seguimos en el punto de mira de los enemigos de Cristo, y éstos no pueden aflojar la soga que este desgraciado mantiene atada a nuestro cuello.

  • Sábado 28: Segundo día post-timo:

Dice la Prensa que Sibelia fue examinada por treinta y dos expertos y un portaaviones… ¡igualito que en la dana!

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