Dice el refrán que los hombres con los mismos vicios se sostienen mutuamente, y esto es, en general, lo que sucede con los que rechazan a Dios, que su juntan para colaborar y engrosar sus beneficios.
La colaboración entre prensa y política es de siempre, pues los hombres de este mundo viven del trabajo ajeno procurando parecer servidores del bien común. Pero esa sinergia ha llegado hoy al virtuosismo, de modo que ya no se trata de meterle a la población unos cuantos goles, sino de meterla a ella misma en un foso del que ya no pueda salir.
La prueba de esto es el ultraje diario a que nos someten, con el fin de hacernos creer que ya estamos en el hoyo. Todos los días abrimos el periódico con la secreta aspiración de ver que algo está cambiando, que los políticos están dando marcha atrás por el temor a una sublevación o cosa por el estilo… y un día tras otro comprobamos que de eso nada, que se han enrocado en su poder y hacen burla de nosotros.
Últimamente no se molestan ni en llenar páginas, aunque sea de chismes. De común acuerdo los grandes diarios, eligen tres o cuatro pseudo-noticias, las remueven un poco, se las reparten, y las vierten cada uno en su página. De tal modo que ya no es que no informen, sino que te quitan las ganas de investigar en los distintos diarios.
La burla llega al paroxismo. Hoy mismo, abrí uno de los grandes y vi una foto del presidente del gobierno ligeramente encorvado; y un titular de esos que te obligan a pinchar la noticia si te quieres enterar de qué va. Abrí otros diarios, y ya, por fin, encontré uno que me animó a examinar el cuerpo de la noticia.

Tratándose de un tema que, de ser cierto, no se podría ocultar, esperaba encontrar una información veraz, pero de nuevo me topé con mi ingenuidad y con la contumacia de la maldad.
La noticia transcribe el relato del mayordomo de Moncloa, según el cual, ayer por la mañana, ejerciendo sus labores habituales, atendió a un llamado del presidente, que, con aire de preocupación, le comunicó que, al poco de levantarse, había notado que no podía andar erguido. Parece ser que el sirviente, un hombre experimentado, sin hacer caso del pánico que mostraba el descompuesto rostro del presidente, lo repasó con la mirada, y, con discreción, le hizo notar que la causa de su repentina cifosis era que se había abrochado un botón de la camisa con un ojal de la bragueta…
Éste es el tenor de las noticias de hoy en día; la burla del respetable… A quien no respetan, porque, para empezar, no respetan siquiera al que los trajo a la vida. ¡Buen fin de semana!

Deja un comentario