EL ‘BABEL’ DEL BABLE

El Caballero de Bamberg (anónimo, del 1.225), fiel reflejo de la dignidad humana, tras vencer en sí mismo a las fuerzas del mal, sereno y humilde, se lanza a la batalla de la verdad del amor.

 

Un proyecto y un libro -Veritas Amoris- para un ilusionante reinicio.

‘Hay margen de mejora…’ es una expresión madura habitual en quienes, paradójicamente, y a menudo sin ser conscientes de ello, se esfuerzan por reducir al mínimo esos márgenes…

El Katejón I
Una llamada a la calma; luz para evitar tropiezos. (1ª foto)

 

El Katejón, según San Pablo a los Tesalonicenses (2ª foto)

Ciertamente, hay margen de mejora, pero no el que nace del cálculo… Es preciso vencer a la desorientación que reina entre nosotros, proclamar de nuevo con claridad cuál es el fundamento de la paz que aún cohesiona nuestras sociedades. El caos completo será el momento de la manifestación plena del mal personal, pero ese momento aún no ha llegado, aunque muchas de las situaciones que hoy vive el mundo respondan a la acción escondida que promueve ese caos que algunos anhelan. Cuando hay un gran desorden es necesario un nuevo comienzo; y para los creyentes eso supone volver la mirada al misterio del principio.

Amigo de Wojtyla, Grygiel apunta al camino de vuelta al orden.

 

Grygiel II

 

Grygiel (III), no duda en señalar a la mentira como la causa de la decrepitud occidental.

A lo largo de la historia siempre ha habido hombres dispuestos a mostrar con los hechos su fe en la verdad, en una verdad concretada en actos de amor. Es innegable para cualquier ser humano que, al encontrarse con un semejante, experimenta en sí una atracción, o rechazo, inevitable, propia de su ‘diseño natural’. Y es del mismo modo innegable que lo que nos atrae en el otro es su capacidad de amar, de suscitar la unión. Existe, no obstante, una atracción diferente, que es la que ejerce el mal por medio de la persecución y la seducción.

Notas al texto de San Pablo explicando ese pasaje tan misterioso y llamativo acerca del final de los tiempos.

 

En la última nota se menciona el modo violento que el mal utiliza para ganar adeptos a su causa.

El título de esta entrada es un ejemplo del modo en que se concreta la lucha entre el bien y el mal, y su significado. Tras el pecado original, y el anuncio de que al final se restituiría el orden natural perdido (Gen 3, 15, el llamado protoevangelio), empezó nuestra historia con la imposición del nombre a Eva y su consiguiente maternidad. De ella se formó un pueblo con una sola lengua, que empezó buscando a Dios sin contar con Él. Yahveh confundió entonces sus lenguas y los dispersó, previendo el advenimiento de su Hijo como remedio para restaurar la unidad (milagro que se realizaría en Pentecostés). La palabra Babel significa embrollo, y es tan actual hoy como en su comienzo. Tan sólo deja de ser motivo de actualidad cuando la luz del evangelio se hace presente en algún sitio; entonces vuelve cada cosa a su ser, y renace la vida. El hecho de que las autoridades promuevan el Bable -una forma de hablar familiar- a la categoría de lengua, es un ejemplo concreto de la acción del mal que quiere dividirnos. Y es fruto de un cálculo.

Un paisano mío, y filósofo como yo, Rendueles, escribe hoy acerca del proyecto de limitar el uso del móvil en menores, y dice: «Denostar ahora la tecnología es como si en el lecho de muerte dijera Don Quijote que gastar la vida en locas aventuras era un disparate (o algo parecido)», refiriéndose al hecho de que tras dar bombo infinito a lo digital, ahora se estuviera denigrando. Sin embargo, renegar de lo que no hace bien es una sabia decisión, y eso fue justamente lo que hizo Alonso Quijano, iluminado por su fe, antes de morir: «Señores, vámonos poco a poco, que en los nidos de antaño, no hay pájaros hogaño; yo fui loco y ya soy cuerdo… y prosiga adelante el señor escribano».

La masiva implantación de los móviles en el mundo es la mayor revolución que ha conocido la historia. En la insidiosa realidad presente, entreverada de mentira y verdad, el uso del móvil es el medio del que los seducidos por el poder del mal se valen para hacer realidad sus planes de una sociedad sin Dios. Quienes osamos decir estas cosas, y trabajamos para extender el Reino de Dios y su justicia, sabemos muy bien hasta qué punto tiene dueño y es inútil para el bien la tecnología digital… cuando más la necesitas se cuelga… No digo más sobre el asunto; tan sólo les insto a que consideren cómo podría rentabilizar alguien con afán de poder el disponer de un vigilante 24/7 al lado de cada ciudadano… y qué sucedería si ese suponer estuviera ocurriendo en Aragón…

Les invito a leer un libro* que publiqué hace once años, y que tras un breve prólogo, comienza así:

Jn 21, 1-14 narra, según mi parecer, el momento concreto del nacimiento de la Iglesia militante.

 

‘El misterio de Aragón’ contiene en sí la promesa de la vida eterna.

 

Hay vida más allá del móvil. Es cuestión de fe.

 

*La Brisa del Alcázar, Arlespín Hammet, Cruz Eds., Toledo 2015 (de la Trilogía 153 rosas; venta por encargo)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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